8 lecciones de marketing que podemos aprender de 8 apellidos vascos.

Que uno de Bilbao hable sobre 8 Apellidos Vascos es una putada. Primero porque después de Vaya Semanita, esta peli no aporta nada nuevo. Y segundo porque un vasco, tenga o no sus ocho apellidos en regla, lo de la kale borroka lo tiene ya totalmente superado.
De todas maneras ni yo soy José Luis Garci ni esto es Fotogramas, así que hablemos de marketing. ¿Podemos aprender algo?
1. La producción no importa.
Si no recuerdo mal los únicos efectos especiales que tiene esta peli están en los títulos de inicio. Luego un poquito de fuego en un contenedor y ya. Los planos en helicóptero parecen rodados por un dron con una GoPro. De las viejas. Por no tener, no tiene ni buenos figurantes. Pero todo eso no importa si tienes una buena idea, un buen copy.
2. Buena distribución.
Reconozco que no había visto la peli hasta que me enteré de que tenía que escribir sobre ella. Eso fue el jueves a la mañana. A la noche google me ofreció más de 7 millones de resultados para verla en streaming. Algunos hasta pagando. Y todos bien cargaditos de banners porno. Debe de ser que localizaron por IP que era vasco y claro, como aquí no se folla …
3. Apoyo de los medios.
Tal y como pasó con lo “Imposible”, todos y cada uno de los canales de Mediaset se han encargado, cada día, de recordarnos el éxito de 8 apellidos vascos. Y claro, si lo dicen en el telediario será que es verdad.
4. Lo simple funciona.
Por mucho chiste que tenga, no deja de ser una comedia romántica típica y tópica. Chico conoce chica. Chica pasa del chico. Chico insiste. Chica pasa. Chico pasa. Chica acaba enamorándose de él. Lo simple, una vez más, funciona. No hacer pensar, una vez más, funciona.
5. El humor vende.
Siempre lo ha hecho. Y si consigues hacer reír en tiempos oscuros como estos, mejor. Reírse de uno mismo, algo raro en un país donde la envidia es deporte nacional, vende. El resto tira de lo típico: chistes de vascos y andaluces que, por seguir con los tópicos, para estos últimos habría que activar subtítulos.
6. Ridiculizar a la competencia.
El éxito de Vaya Semanita fue precisamente reírse del “malote”. Hay que reconocer que lo de la no-moda de los borrokas y el corte de pelo con hacha está alcanzando niveles preocupantes. Pero ojo, que de pijos con gomina también vamos bien servidos en las vascongadas.
7. No resultar inalcanzables.
En esta moda de hacer publicidad tirando de historias reales, los modelos ya no tienen que parecer inalcanzables. Dani Antxon Rovira es el ejemplo perfecto: ni gordo ni flaco, torpón pero luchador, tontorrón pero simpático, normal más bien tirando a feo. Por cierto, esos ojos no es normal que estén tan juntos.
8. No pasar el control de ninguna comisión.
Para que os hagáis una idea os cuento como hubiera sido la peli si hubiera tenido que pasar todas las comisiones que tenemos que pasar en Euskadi para cualquier campaña publicitaria.
Para empezar el título hubiera sido 8 Apellidos Vascos y Vascas. Por aquello de la igualdad de género. Las frases en euskera tendrían que haber pasado por otra comisión que no hubiera aceptado una tz mal pronunciada. Y por último, eso de tocar la política mejor no, no vaya a ser que alguien se enfade.
    • 16/09/2014 a las 8:37

    Muy interesante! Gracias

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      • 06/10/2014 a las 14:16

      Me harás ver la película. … Solo por lo de los ojos muy juntos

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    • 12/01/2015 a las 20:14

    Tienes mis dies

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