Fagor wonderland

Creación del mailing y evento “Fagor, el país de las Maravillas”.
Estrategia:
Fagor Confort presenta sus novedades anuales a sus distribuidores. Para ello organiza eventos que además de servir como lanzadera para estos productos, buscan reforzar la relación con sus distribuidores.
El objetivo del evento de 2006 era conseguir el mayor número de asistentes a este evento, y, lo más importante, que los asistentes se divirtiesen y se interesaran por conocer estos productos nuevos con el fin de lograr la prescripción al usuario final.
El punto fuerte de los productos era su inesperado y sorprendente tamaño, con unas proporciones imposibles. Así que, igual que los continuos y sorprendentes cambios de tamaño de “Alicia en el País de las Maravillas”, introdujimos a los asistentes en el maravilloso mundo de los productos Fagor.
Para ello los distribuidores recibieron un mailing consistente en un librito con la estética de este cuento que contenía la invitación a esta celebración y la “entrada” para acceder a ella.
Una vez allí se les introducía en este “país de las maravillas”. Se creo un evento notorio, divertido, memorable y eficaz para, por una parte presentar estos dos nuevos productos, y, por otra, fidelizar a los distribuidores para conseguir aumentar las ventas entre los clientes finales.
Creatividad:
Con tamaños y proporciones que parecían imposibles para productos de este tipo, introdujimos a cada invitado en un cuento como “Alicia en el país de las maravillas”. Para ello debían presentarse en el evento con un reloj que habían encontrado en el mailing y que triplicaba su tamaño al verter agua sobre él. Este mailing, un pequeño libro con estética de cuento, contenía en forma de capítulos y con un toque de misterio, el programa del evento.
Los que aceptaban la invitación se sumergían en “el país de las maravillas”, un mundo de fantasía que escapaba a la lógica: sillas minúsculas, copas enormes, personajes con zancos…y mucho humor, a cargo de actores y humoristas profesionales.
Al finalizar el acto recibieron un sobre que continuaba con la estética de fantasía, que les proponía decidir si todo lo que habían vivido había sido real o no. Si decidían que había sido un sueño se encontraban con el cuento real de “Alicia en el país de las maravillas”. Si por el contrario, decidían que había sido real, se encontraban con el folleto de los productos, para que su historia se hiciese realidad con los clientes.

